Visible a simple vista aún en condiciones moderadas, este objeto fue conocido como “la pequeña nube” para el astrónomo persa Abd-al-Rahman Al-Sufi, quien la describió y dibujó en el año 964 d.C. en su “Libro de las estrellas fijas”. Debe haber sido comúnmente observada y conocida por los astrónomos persas en Ispahán en épocas tan tempranas como el año 905 d.C., o aún antes.


  1. R.H. Allen (1899 – 1963) informó que también aparecía en un mapa estelar holandés del año 1500.

  2. S.

Charles Messier, que la catalogó el 3 de agosto de 1764, desconocía obviamente estos informes previos, y asignó su descubrimiento a Simón Marius, quien fue el primero en dar una descripción telescópica en 1612, pero que (según R. H. Allen) no reclamó su descubrimiento. Sin conocer los descubrimientos de Al-Sufi y de Marius, Giovanni Batista Hodierna la re-descubrió independientemente antes de 1654. Sin embargo Edmond Halley, en su tratado de 1716 “Nebulosas”, otorga su descubrimiento al astrónomo francés Bullialdus (Ismail Bouillaud), quien la observó en 1661, pero el mismo Bullialdus menciona que había sido observada 150 años antes (a principios del siglo XVI) por algún astrónomo anónimo (R. H. Allen, 1899 – 1963).


Durante mucho tiempo se creyó que la “Gran Nebulosa de Andrómeda” era una de las nebulosas más cercanas. William Herschel creyó, equivocadamente por supuesto, que su distancia no excedía 2 000 veces la distancia a Sirio (17 000 años luz); sin embargo, la veía como el más cercano “universo-isla”, parecido a nuestra Vía Láctea, que él suponía era un disco con un diámetro igual a 850 veces la distancia a Sirio y con grosor de 155 veces esa distancia.


Fue William Huggins, el pionero de la espectroscopía, quien hizo notar en 1864 la diferencia entre las nebulosas gaseosas, con su espectro de líneas, y las “nebulosas” que ahora sabemos que son galaxias, con líneas espectrales continuas, similares a las de las estrellas, y obtuvo un espectro continuo para M 31 (Huggins y Miller, 1864).


En 1887, Isaac Roberts obtuvo las primeras fotografías de la “nebulosa” de Andrómeda, que mostraban por primera vez los rasgos básicos de su estructura espiral.


En 1912, V. M. Slipher del Observatorio Lowell midió la velocidad radial de la “nebulosa” de Andrómeda, y encontró que tenía la mayor velocidad jamás registrada, de unos 300 km. por segundo, aproximándose. Ésto ya apuntaba a la naturaleza extra-galáctica del objeto.



Descripción

M 31 es la famosa Gran Galaxia de Andrómeda, nuestra vecina más cercana que, junto con sus compañeras M 32, M 110 (ambas galaxias enanas) y M 33, además de muchas otras, forma el Grupo Local de Galaxias de la Vía Láctea. Figura entre los objetos más conocidos del cielo, y es difícil que el más novato de los aficionados a la Astronomía necesite orientación alguna para encontrarlo. M 31 es, por otra parte, la única galaxia espiral indiscutiblemente visible a simple vista en todo el cielo. Con binoculares se aprecia la enorme diferencia entre el bulbo denso, luminoso ovalado y algo amarillento, y el disco espiral azulado, con bandas oscuras alternadas, mucho más tenue. En ninguna otra galaxia es posible ver un contraste tan espectacular.


Los valores modernos para la rotación galáctica y para la velocidad radial heliocéntrica dan como resultado que la galaxia de Andrómeda y la Vía Láctea se están aproximando una a la otra a la velocidad de unos 100 kilómetros por segundo.


M 31 cuenta, por lo menos, con 300.000 millones de estrellas (muy probablemente con medio billón). Posee un poderoso bulbo y en su centro un núcleo potentísimo, en el que la masa equivalente de 160 millones de soles concentrándose en un volumen de sólo 34 años luz de diámetro.


El núcleo gira rápidamente en un período de 310.000 años. A comienzos de los 90 se han descubierto en su núcleo movimientos mucho mayores, relacionados sin duda con una singularidad que anida en su seno, responsable también, probablemente, de la emisión de radio que nos llega de ella. En el ala NE anidan gigantescos cúmulos de gran densidad, y en su entorno pululan gran cantidad de cúmulos globulares que sólo las fotografías pueden mostrar.


En la actualidad Andrómeda es, ciertamente, la galaxia “externa” más observada. Ello es especialmente importante porque permite el estudio de las características de una galaxia vista desde el exterior, características que son también las de la Vía Láctea, las cuales no se pueden observar ya que la mayor parte de nuestra galaxia está oscurecida por el polvo interestelar. Hay un interés permanente por el estudio de la estructura espiral, los cúmulos abiertos y globulares, la materia interestelar, las nebulosas planetarias, los restos de Supernovas, del nudo galáctico, así como muchos otros objetos que merecen también la atención de los aficionados.


El más brillante de los 300 cúmulos globulares de la Galaxia Andrómeda, G1, es también el más luminoso del Grupo Local de Galaxias; su magnitud visual aparente desde la Tierra es de aproximadamente 13,72. Sobrepasa también al más brillante cúmulo globular de la Vía Láctea, Omega Centauri, y puede ser también adivinado por los aficionados bien equipados en condiciones de observación muy favorables. Es, una vez más, con la astrofotografía, al poder plasmar la mínima luminosidad procedente de sus brazos espirales, como puede distinguirse muy bien en nuestra ilustración.


La galaxia de Andrómeda se encuentra en notable interacción con su compañera M 32, la que aparentemente es responsable por una parte considerable de las perturbaciones en la estructura espiral de M 31. Los brazos de hidrógeno neutro están desplazados con respecto a los que consisten de estrellas por unos 4 000 años luz, y no pueden ser seguidos continuamente en el área más cercana a su vecina más pequeña.


A mediados de 1994 se utilizó al Telescopio Espacial Hubble para investigar el cúmulo globular G1 (publicado en abril de 1996). Si bien es el más fácil de localizar, G1 no es el único cúmulo globular al alcance de los grandes telescopios aficionados: el astrónomo aficionado Steve Gottlieb ha observado 18 cúmulos globulares de M 31 con un telescopio de 44 cm.. Con su telescopio de 14 pulgadas y una cámara CCD CB245, los observadores del Observatorio Ferguson, cerca de Kenwood, California, han fotografiado a G1 y a cuatro cúmulos más débiles de M 31. Barmby et al. (1999) han hallado 435 candidatos a cúmulos globulares en M 31, y estiman un número total de unos 450 (+/- 100).


A pesar del gran conocimiento que tenemos ahora sobre la galaxia de Andrómeda, su distancia (si bien es de las mejores distancias intergalácticas conocidas), no está realmente bien definida. Si bien se estableció que M 31 está unas 15 o 16 veces más lejos que la Gran Nube de Magallanes (LMC), el valor absoluto de esta medición permanece incierto, y en fuentes actuales se le da un valor de entre 2,4 y 2,9 millones de años luz como consecuencia de la incertidumbre en la distancia de LMC y por lo tanto de la escala total de distancias intergalácticas. Por ejemplo, la reciente corrección a partir de datos del satélite astrométrico Hipparcos de ESA ha elevado este valor en más de un 10%, desde los 2,4-2,5 hasta los 2,9 que utilizamos aquí.


En condiciones normales de visibilidad, el tamaño aparente de la galaxia de Andrómeda “visible” es de unos 3x1 grados (nuestro valor definido, dado más arriba, es de 178x63 minutos de arco, mientras que NED da 190x60). Estimaciones cuidadosas de su diámetro angular, realizadas con binoculares de 2 pulgadas por el astrónomo francés Robert Jonckhere en 1952-1953, reveló una extensión de 5,2 por 1,1 grados (informado por Mallas), lo que corresponde a un disco de más de 250 000 años luz si la distancia es de 2,9 millones de años luz, de modo que esta galaxia tiene el doble de tamaño que la nuestra.


Su masa se estima en 300 000 a 400 000 mil masa solares. Comparado con las últimas estimaciones sobre nuestra galaxia, es considerablemente menor a la Vía Láctea, lo que implica que debe ser mucho menos densa. Estos resultados se ven confirmados por las nuevas estimaciones de la masa total del halo, que resulta de 1,23 billones (1,23 x 1012) de masas solares para M 31, mientras que para nuestra galaxia es de 1,9 billones (1,9 x 1012) de masas solares (Evans y Wilkinson, 2000).


Hasta el momento sólo se ha podido observar una supernova en M 31, la de 1885, también denominada S Andromedae. Fue la primera supernova descubierta en el exterior de la Vía Láctea el 20 de Agosto de 1885 por Ernst Hartwig (1851-1923) en el observatorio de Dorpat en Estonia. Alcanzó la magnitud 6 entre el 17 y el 20 de Agosto, y fue avistada independientemente por varios observadores. Sin embargo, sólo Hartwig pudo apreciar la importancia de este descubrimiento. Su brillo fue apagándose hasta descender a la magnitud 16 en Febrero de 1890.


 
M 31 - NGC 224 - Galaxia de Andrómeda
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Ascensión recta (horas:minutos): 00:42.7

Declinación (grados:minutos): +41:16

Distancia (años luz): 2 900 000

Magnitud aparente: 3,4

Tamaño aparente (arc.min): 178 x 63

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